Las dirigentes Leonilda Zurita de Bolivia y Milagro Sala de Argentina conversan con la gente sobre el rol de la mujer en los procesos de cambio en Latinoamérica

 La noche del 19 de agosto se reunieron con más de mil personas de distintas organizaciones bolivianas y argentinas en un claustro universitario, gracias a la coordinación del Consulado General del Estado Plurinacional de Bolivia en Buenos Aires, La Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y la Túpac Amaru de Capital Federal.Leonilda Zurita se dirige al auditorio, en la testera también están Milago Sala y el Cónsul Ramiro Tapia.

Más de mil personas esperaban en el auditorio –que sólo tiene capacidad para 700–, la mayoría eran mujeres y sus ojos reflejaban el espíritu de la lucha latinoamericana que busca mejores días para los pueblos. Ojos de mujer que no se cierran ni enceguecen por más que la vida se ponga dura y la lucha sacrificada.Un callejón humano acompañó a las dirigentes en los pasillos

Cuando Leonilda y Milagro llegaron, el silencio de la espera murió con un aplauso fuerte, continuo y sincero, que no lograba terminar por más que los minutos pasaban y la noche se ponía fría. Las mujeres subieron al escenario, sonrientes y alegres, felices por estar una al lado de la otra, en un encuentro que la historia recordará en las páginas de sus libros como la vida misma de estas dos luchadoras. Subieron al escenario, saludaron con la mano y extendieron una Wiphala –la madre de las banderas, según Evo– sobre la mesa; luego, una bandera boliviana. Una gran pancarta con el nombre de Evo Morales en letras rojo, amarillo y verde se veía alta y orgullosa entre la gente. Milagro y Leonilda pidieron que se la apoye en la testera, así se hizo y los aplausos siguieron.Más de mil personas participaron del diálogo

Habían llegado tomadas del brazo, abriéndose paso los pasillos del claustro convertidos en un callejón humano que les daba voces de apoyo y admiración y entonaba un estribillo de la Túpac.

Leonilda Zurita, es una vieja luchadora por los derechos de la mujer y las naciones originarias, Chapareña hasta el tuétano y gran referente de su región, inició su vida política en el sindicato, bajo la consigna de la defensa de la coca, y hoy es líder indiscutible de “Las Bartolinas” como comúnmente se llama a las miembros de la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia, Bartolina Sisa, y firme militante del proceso de cambio que conduce en Presidente Evo Morales desde 2006.

Milagro Sala, la niña crecida en la lucha política desde la pobreza y el bajo mundo del bajo Azopardo jujeño, es referente de la Túpac Amaru, organización barrial que desde San Salvador de Jujuy se ha extendido a 16 organizaciones en Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Capital Federal y Mendoza y que lucha por mejores días para el pueblo.

La noche del 19, Leonilda y Milagro se reunieron en el auditorio de la Sede de Constitución de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, gracias a la coordinación del Consulado General del Estado Plurinacional de Bolivia en Buenos Aires, La Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y la Túpac Amaru para, por algo más de dos horas conversar con los presentes sobre el rol de las mujeres en el proceso de cambio en Latinoamérica y narrar sus experiencias en la construcción de los procesos de liberación de los que participaron.

Son dos mujeres valientes, a las que se debe imitar”, dijo de ellas el Cónsul General, Ramiro Tapia, al presentarlas y dar inicio al evento.

Leonilda inició la charla para relatar que Bolivia vive cambios profundos, que han mejorado la vida de los bolivianos y que la participación de la mujer en el proceso es de suma importancia. “Sin la mujer no habría cambio posible”, dijo. Luego, Milagro exhortó a que la mujer y el hombre caminen juntos para trabajar, discutir, luchar y soñar juntos. “Se trata de eso el cambio”, concluyó.